Desde Occidente se contempla a China como una enorme potencia económica emergente cuyos gobernantes sólo están preocupados por el crecimiento a toda costa (con tasas de entre el 7,1% y el 9,29% anual desde 1999 a 2003), sin que el deterioro masivo del medio ambiente pueda siquiera moderar sus planes de desarrollo, lo que resulta extremadamente preocupante al tratarse de la nación más poblada de la Tierra, con más de 1.300 millones de habitantes de 56 grupos étnicos.

Esta imagen pudo ser cierta hasta 2006. Pero, ese año, el Gobierno chino aceptó seriamente estas críticas e incorporó el concepto de sostenibilidad al XI Plan Nacional de Desarrollo 2006-2010”, afirma a EcoAvant Digital el arquitecto hongkonés Stephen Siu Yu Lau, que preside el China Green Building Council (CGBC, Consejo Chino para la Edificación Verde) creado hace dos años a semejanza de organismos similares existentes en Europa o los Estados Unidos.

Pese a que, con su política de 'hijo único', el Gobierno ha conseguido frenar el ritmo de crecimiento de la población, las cifras demográficas de China siguen asustando. En el país hay 667 grandes ciudades. De ellas, 119 superan el millón de habitantes, 36 pasan de los dos millones y siete más pasan de los 10 millones. “Los rascacielos y los enormes anillos de autopistas que las rodean como una matriz son el paisaje de un país que se desarrolla”, afirma Siu Yu Lau.

Y las previsiones son que en 2025 haya 23 ciudades de más de cinco millones de habitantes, 22 de más de 10 millones y 15 de más de 25 millones”, advierte Felipe Pich-Aguilera, presidente del Green Building Council España. La mayoría de los 5.000 millones de personas que vivirán en ciudades en 2030 lo harán en China e India. Y los retos ambientales que ello plantea son inmensos.

Emigración interior

El principal problema es la masiva inmigración interna del campo a las ciudades. Sólo en 2005, el índice de urbanización del país asiático se incrementó en un 42,99%. Las ciudades no pueden absorber el enorme flujo de nuevos habitantes con bajos niveles de formación en busca de mejores oportunidades laborales “y que –dice Siu Yu Lau tienen que pagar un alto precio por ello”. Se agudizan la falta de vivienda e infraestructuras sanitarias, educativas y de transporte. Las desigualdades sociales en las capitales no dejan de crecer, y con ellas los índices de criminalidad.

Siu Yu Lau, que es experto en medio ambiente y sostenibilidad y trabaja desde hace dos décadas en el diseño de edificios verdes, proyectos de baja emisión de carbono y ciudades sostenibles, explica que “desde esa fecha, el Gobierno instó a las autoridades locales a adoptar medidas de sostenibilidad en la construcción. Se planificaron más de 300 edificios, comerciales y de viviendas, con tecnologías de bajo consumo energético y mejores aislamientos. Llegaron expertos europeos y americanos para aportar sus conocimientos”.

El arquitecto, que ha visitado España para impartir un seminario y diversas conferencias, venía de mantener diversas reuniones en Pekín con miembros de la administración central, a la que asesora en temas medioambientales. “En unos meses, se empezarán a aportar fondos a los poderes locales para lograr que baje el precio del metro cuadrado de suelo para levantar edificios verdes”, adelanta.

Las ciudades chinas son conocidas por su elevada densidad de población y sus graves problemas de contaminación. Las urbes gemelas sureñas de Guangzhou (la antigua Cantón, 13 millones de habitantes) y Shenzen (10 millones), que forman una sola área metropolitana, lideraron los índices de crecimiento del Producto Interior Bruto en China durante 13 años consecutivos. Pero también destacan a nivel internacional por sus tremendos niveles de deforestación, polución atmosférica y de las aguas y pérdida de tierras fértiles.

Una de las medidas que se han adoptado, afirma el arquitecto, es “no admitir nuevas industrias contaminantes en las ciudades. Algunos políticos locales se han quejado al Gobierno por haber tenido que rechazar inversiones foráneas. La respuesta del Gobierno es 'queremos el dinero, pero no la polución'”.

 
Un solo partido

¿Está entrando China en el camino del respeto al medio ambiente? “Se está empezando, de manera lenta”, admite Siu Yu Lau. “Pero debo ser optimista. En China hay una cosa buena y una cosa mala. La mala que es que hay un solo partido político. Pero la buena es que hay un solo partido. Y por ello puede aplicar sus políticas más eficazmente”, destaca.

Entre las ciudades que han avanzado más rápidamente en el terreno de la sostenibilidad, señala las grandes capitales de la cuenca del Yangtsé, uno de los ríos más caudalosos del mundo, en el que se ha levantado la mayor obra hidráulica del planeta, la controvertida presa de las Tres Gargantas. Siu Yu Lau destaca los ejemplos de las áreas metropolitanas de Suzhou (seis millones de habitantes), Hangzhou (otros seis millones) o Shanghai (la mayor conurbación del país, con más de 20 millones), como aquéllas donde más dinero se está invirtiendo en proyectos urbanísticos menos agresivos con el medio.

Pero entre todas las ciudades chinas, la más verde es, para el especialista hongkonés, la de Tianjin, en la costa nordeste del país, que supera los 10 millones de habitantes. “Allí se están aplicando, entre otros nuevos conceptos, tecnologías pioneras en materia de calefacción. Ser sostenible es más difícil en las ciudades de clima frío”, subraya.

Una de las características de las megaurbes chinas es su desarrollo vertical. “Son ciudades que han pasado de las dos a las tres dimensiones”, explica el arquitecto hongkonés. “Y pese a que su aspecto físico se pueda parecer al de las occidentales, el uso que se hace del espacio urbano es muy diferente”, advierte. Así, por ejemplo, en Hong Kong, cuyo imparable crecimiento hacia lo alto le permitió hacer frente a la llegada masiva de refugiados de China durante la colonia británica, más de un centenar de rascacielos de su centro financiero están conectados por pasarelas skywalks que pese a ser propiedad privada son espacios públicos utilizados por los ciudadanos las 24 horas del día.


El problema del transporte

En las ciudades chinas, el crecimiento urbanístico imparable podría estar empezando a perder velocidad. “Se han tomado medidas para evitar el estallido de una posible burbuja inmobiliaria, como la prohibición de la construcción de nuevas viviendas de lujo, o restricciones en la construcción de apartamentos de más de 90 metros cuadrados”, señala el presidente del CGBC.

También se empiezan a adoptar medidas para ralentizar el crecimiento del parque automovilístico en un país donde el coche es la gran aspiración social y la potenciación del transporte público. La movilidad es el problema "más crítico" de las urbes chinas para el experto de Hong Kong. Los inmensos éxodos humanos durante las grandes celebraciones, como el Año Nuevo, son los más multitudinarios del mundo. Cientos de millones de personas salen de viaje simultáneamente y colapsan las arterias de comunicaciones del país.

Y se empieza a pensar en conservar barrios antiguos en las ciudades, hasta ahora presa segura de la piqueta, aunque sea para convertirlos en “atracciones turísticas”, admite Siu Yu Lau. Algo empieza a moverse en China en favor del medio ambiente, y del éxito de estas iniciativas en el país con más habitantes del mundo depende en gran medida el futuro del planeta entero. Habrá que seguirlas con atención. Nos va mucho en ello.