Varios países llevan años trabajando para equilibrar el progreso económico y la sostenibilidad ante la voracidad del ser humano con el planeta, su único hábitat conocido. Con el Global Green Economy Index (Índice de Economía Verde Global), la empresa de consultoría estadounidense Dual Citizen LLC ha analizado 80 países y medio centenar de ciudades en busca de las que apuestan más por el desarrollo sostenible.

España es vigésimo primera entre 80 países en el 'ranking' sobre sostenibilidad 

En cuanto a países, el ranking de 2016 lo lidera, sin sorpresas, Suecia, seguida por Noruega y Finlandia. En cuarto lugar, se sitúa Suiza, y en quinto, Alemania. España no asoma la cabeza hasta la vigésima primera posición. El listado se ha elaborado teniendo en cuenta los esfuerzos que cada país dedica a frenar el cambio climático, a apostar por la eficiencia energética, la inversión en el sector y el estado del medio ambiente (calidad del aire, agua, biodiversidad…).

La novedad de la quinta edición del informe llega con el análisis de 50 ciudades. Actualmente, los centros urbanos, a pesar de ocupar tan sólo el 2% de la superficie terrestre, consumen el 75% de la energía generada a nivel mundial y son responsables del 80% del total de emisiones de gases de efecto invernadero. La población en las urbes no para de crecer: la mitad de la humanidad vivirá en ellas para el año 2050. Y es mejor hacerlo en una verde. ¿Qué cinco ciudades son las más ecológicas del planeta? 

  • Copenhague

Al igual que en 2014, la capital danesa encabeza el listado. Y es que esta ciudad, designada Capital Verde Europea 2014, tiene en marcha un ambicioso plan para ser la primera urbe cero emisiones, o neutral en carbono, de todo el planeta. La fecha prevista es 2025, cuando se espera que la población sume unos 100.000 habitantes más que ahora, alcanzando los 637.000.

Destacan sus políticas de planificación urbanística y también de movilidad: aspira a que, en 2025, el 75% de los viajes dentro de Copenhague se hagan a pie, en bicicleta o en transporte público. Asimismo, pretenden que del 20 al 30% de los nuevos vehículos ligeros funcionen para esa fecha con electricidad, hidrógeno, biogás o bioetanol, y lo mismo del 30 al 40% de los nuevos vehículos pesados.

Entre los eslóganes de la ciudad está el de convertirla en una urbe “verde y azul”, limpia y saludable, en la que el 90% de los ciudadanos puedan llegar a un parque, una zona natural, una playa o una piscina natural en el mar en menos de 15 minutos desplazándose a pie, vivan en un entorno libre de ruido, respiren aire limpio y consuman al menos un 20% de productos orgánicos (para contribuir a lo cual, las instituciones se comprometen a incorporar hasta un 90% de alimentos certificados en sus pedidos).


  • Estocolmo

La capital sueca, con 1,3 millones de habitantes, fue elegida en 2010 por la Unión Europea como la primera Capital Verde de Europa, gracias a sus programas para mejorar la calidad del aire y el agua–se levanta sobre un archipiélago–, sus bajos niveles de contaminación acústica y su objetivo de convertirse en 2050 en una ciudad cero emisiones (desde 1990 ha reducido un 25% su consumo de combustibles fósiles).

La ciudad tiene abundancia de parques y jardines (el 95% de la población vive a menos de 300 metros de uno) y cuenta con el primer parque urbano nacional del mundo, el Ekoparken, situado justo en el centro de la ciudad.

Asimismo, recientemente, el Gobierno sueco, un país líder en la lucha contra el cambio climático, ha propuesto reducir los impuestos relacionados con la restauración de productos de uso cotidiano.


  • Vancouver

La ciudad canadiense, situada al suroeste del país norteamericano, es una de las más habitables del mundo. Pero su huella ambiental es actualmente tres veces mayor de lo que el planeta puede sostener. Por ello, esta ciudad de 600.000 habitantes trabaja con un plan de sostenibilidad a 10 años vista, titulado Vancouver 2020: un futuro verde y brillante, que presenta objetivos ambiciosos como la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero un 33% menos en comparación con los niveles de 2007.

La ciudad ya obtiene el 90% de su consumo energético con renovables (aspira a alcanzar el 100% para 2050) y tiene 200 parques, destacando el Parque Stanley, que con sus 405 hectáreas de extensión se sitúa como el más grande de Canadá y uno de los más grandes de Norteamérica.

 

  • Oslo

La capital noruega, con unos 600.000 habitantes, cuenta con más coches eléctricos por habitante que cualquier otra ciudad del mundo y ha convertido la mitad de las plazas de aparcamiento en la calle en puntos de recarga. Además, como medida para reducir el 50% de las emisiones de gases de efecto invernadero respecto a los niveles de 1991, prohibirá la circulación de coches en 2019 en el centro de la ciudad, una zona en la que residen casi un millar de habitantes. Para ello, está construyendo al menos 60 kilómetros de carriles bici, incentivando la compra de bicicletas eléctricas e invirtiendo en el transporte público.

A pesar de ser la capital del tercer mayor exportador mundial de petróleo, Oslo ha sido en la primera capital europea en apoyar el movimiento Fossil Free, que aboga por retirar las inversiones en las industrias de los hidrocarburos para favorecer la lucha contra el cambio climático. La urbe noruega ha decidido liquidar sus inversiones en las empresas de la minería del carbón, alegando el daño medioambiental causado por esta fuente de energía. La ciudad también cuenta con la primera autopista para insectos del mundo.

 

  • Singapur

La conocida como ciudad-jardín es la más verde de Asia. Esta ciudad-estado de 700 kilómetros cuadrados y 5,4 millones de habitantes ha ido creciendo económicamente al mismo tiempo que lo hacía su cobertura verde. De hecho, tiene el jardín vertical más grande del mundo, The Tree House, que ocupa una superficie de 2.289 metros cuadrados a lo largo de 24 pisos en una urbanización residencial. Su diseño permite ahorrar, exponen, hasta 500.000 dólares al año en agua y energía, y además filtra los contaminantes de la atmósfera.

El nuevo símbolo de la urbe son los denominados Jardines de la Bahía, un espacio de 101 hectáreas que tiene 11 árboles gigantes artificiales que captan la energía solar y un sistema de depuración de agua que les permite autoabastecerse y generar energía para iluminarlo por la noche o trasladarla a otros lugares.

Pero, a pesar de que Singapur suele estar presente en todas las listas sobre ciudades ecológicas por su apuesta por las energías renovables, la sostenibilidad, la arquitectura responsable y el fomento de un turismo no invasivo, el consumo del país es enorme y la apuesta por el reciclaje no es firme. El Gobierno ha mostrado su voluntad de reducir paulatinamente las emisiones de dióxido de carbono hasta dejarlas en cero. Pero, ¿liderará el desarrollo urbanístico y social sin contaminar?