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Medio ambiente
16 de enero de 2019
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Lunes, 08 de febrero de 2016
Enia Sánchez
El pez que mueve millones
Las poblaciones de atún rojo del Atlántico oriental y del Mediterráneo se recuperan de la sobreexplotación sufrida desde mediados del siglo XX, pero la ICCAT no cambia las cuotas
Su carne es la predilecta en la gastronomía japonesa para elaborar 'sushi' o 'sashimi' / Foto: Magrama Su carne es la predilecta en la gastronomía japonesa para elaborar 'sushi' o 'sashimi' / Foto: Magrama

El atún rojo (Thunnus thynnus), un animal que puede llegar a alcanzar 900 kilos de peso y más de tres metros de longitud, además de ser capaz de nadar a 80 kilómetros por hora, está declarado desde 2009 especie en peligro de extinción. Su carne, la predilecta en la gastronomía japonesa para elaborar sushi sashimi genera por ello un lucrativo negocio que ha provocado su sobrepesca desde el final de la Segunda Guerra Mundial. En la primera subasta de este año en Tokio, un restaurante pagó 108.960 euros por un ejemplar de 200 kilos. El precio triplicó el alcanzado el año pasado pero quedó por detrás de la cantidad pagada en 2013: ¡1,35 millones de euros por un pez de 222 kilos!

La política para evitar su desaparición ha divido a los túnidos en dos poblaciones diferentes: una, la más afectada por el exceso de pesca, la del Atlántico occidental, frente a las costas de los Estados Unidos y Canadá, y otra, la del Mediterráneo y el Atlántico oriental (en el mar Negro y el Caspio ya está extinto). Esta segunda es la más importante para el futuro de la especie, ya que representa la mayoría de la población mundial de la misma, tal y como destaca la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Un restaurante llegó a pagar 1,35 millones de euros por un ejemplar de 222 kilos 

El declive de ejemplares de atún rojo en el Atlántico oriental empezó a apreciarse a partir de 1963. La disminución se ha achacado durante años a factores ambientales, a la escasez de presas (arenque y caballa) o a la modificación del comportamiento migratorio del animal. Sin embargo, un reciente estudio del Instituto Español de Oceanografía (IEO) ha revelado que la causa fue la pesca intensiva de ejemplares juveniles.

El trabajo, publicado en la revista Reviews in Fisheries Science & Aquaculture, contiene una extensa revisión de datos de capturas de las pesquerías atlánticas de adultos y juveniles de atún rojo entre 1914 y 2010, así como más de 200 referencias bibliográficas sobre publicaciones científicas relacionadas con la biología y la pesca de la especie.

Según los investigadores, entre los años 1949 y 1962 se capturaron aproximadamente siete millones de atunes rojos juveniles. "Una captura de tal magnitud dejó a las futuras generaciones de reproductores muy mermadas", explica José Luis Cort, investigador del Centro Oceanográfico de Santander del IEO y coautor del trabajo junto con Pablo Abaunza.

Mercado negro

A mitad del siglo pasado se introdujeron nuevos sistemas de pesca como la red de cerco, el palangre y la caña con cebo vivo. Una década después de la aplicación de estas nuevas técnicas, “las pesquerías del norte de Europa se colapsaron y las almadrabas sufrieron un descenso tan brusco que provocó la desaparición de la mayoría de ellas. Las que permanecen activas, no han vuelto a alcanzar los niveles de producción que habían registrado durante la primera mitad del siglo”, detallan en el estudio.

En 2006, la Comisión Internacional de Conservación de los Atunes Atlánticos (ICCAT, por sus siglas en inglés), encargada de la gestión sostenible de una treintena de especies de túnidos, diseñó un plan de recuperación que sigue vigente en la actualidad y gracias al cual se ha empezado a revertir la situación en la costa oriental atlántica y en el Mediterráneo.

Con motivo de la recuperación constatada, la ICCAT decidió aumentar en 2014 la cuota de captura para los años 2015, 2016 y 2017 en un 20% anual. A partir de ese último año se llevará a cabo otra evaluación del stock. De esta manera, en 2017 se llegará a las 23.155 toneladas de pesca de atún rojo a nivel mundial. Pero algunos países, entre ellos España, quieren aumentar todavía más las capturas y por ello pidieron adelantar la revisión de las cuotas en la última reunión anual de la ICCAT, celebrada en noviembre de 2015 en Malta.

El próximo año se alcanzarán las 23.155 toneladas de pesca del túnido a nivel mundial 

La ICCAT no ha dado su brazo a torcer y no las ha aumentado, al menos de momento. Durante este año, un comité científico realizará una evaluación del número de ejemplares para volver a debatir las cifras autorizadas en la próxima reunión anual. Sin sorpresas pues, España incrementará un 19,5% el total admisible de capturas (TAC) de atún rojo para 2016 y dispondrá de un total de 3.524 toneladas.

La falta de precaución podría perturbar gravemente la tendencia de recuperación actual”, explica la organización ecologista WWF ante el optimismo de los gobiernos. Además de mantener dicha cautela, el WWF también ha pedido seguir las recomendaciones de los científicos, mejorar el control de la población con datos que no sólo provengan del sector pesquero y luchar contra la pesca ilegal y la manipulación de las cifras de las granjas de engorde, que enjaulan a muchos más atunes de los que declaran.

Un informe del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) alertó de la existencia de un mercado negro mundial de atún rojo por valor de 4.000 millones de dólares (unos 3.500 millones de euros). Y, ampliando el foco, según un reciente estudio publicado en la revista Nature Communications, las capturas reales de pescado a nivel mundial son un 30% superiores a las cifras oficiales declaradas por pescadores y autoridades. Las cifras demuestran que la gestión sostenible de las pesquerías todavía está muy lejana.

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